Vitamina D y el sol

By Alberto Panizo on 29 Mai, 2019 in Hinweis, Das Blog
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LOS BENEFICIOS DEL SOL

Ya estamos en verano y con él las actividades al aire libre se multiplican. Las calles, las terrazas, las piscinas y las playas se llenan y se percibe una sensación generalizada de felicidad. Gran parte de este estado de ánimo positivo se debe a la mayor presencia de luz solar, y es que los rayos del sol son esenciales para fabricar serotonina, un neurotransmisor relacionado con la sensación de bienestar.

Además de mejorar el estado de ánimo, el sol nos “alimenta”. Cuando sus rayos entran en contacto con la piel provocan que una enzima se transforme, lo que da lugar a la producción de vitamina D, una sustancia esencial para multitud de procesos biológicos que garantizan una buena salud y que obtenemos, en un 90% gracias a la exposición solar (el otro 10% nos lo aporta la alimentación).

   El 90% de la vitamina D se “fabrica” con el sol. En países soleados como el nuestro, hay carencia. Lo más efectivo es asegurarse el contacto del sol con la piel. De hecho, la vitamina D obtenida por el contacto del sol con la piel dura el doble de tiempo en el organismo que la obtenida con los alimentos. Cuando nos exponemos al sol, en la piel se produce vitamina D3 (colecalciferol), que es la misma forma en que se presenta en los alimentos. En el hígado se transforma en calcidiol (25-OH vitamina D), que es la forma circulante inactiva de esta vitamina. Y cuando el cuerpo precisa de ella, el riñón la convierte en calcitriol (1-25-OH vitamina D), que es su forma activa, lista para actuar en los tejidos.

Por ello, la Comisión Europea recomienda tomar el sol 15 minutos al día (exponiendo la cara y brazos es suficiente), varias veces por semana para garantizar la correcta sintetización de esta vitamina. Los médicos no dejan de alertar que gran parte de la población no tiene los niveles suficientes, incluso en países con buen clima como el nuestro, algo que estaría directamente relacionado al hecho de que pasamos poco tiempo al aire libre. Un adulto necesita 400-600 UI de vitamina D, que nos aporta lo siguientes beneficios:

La vitamina D es un micronutriente que no produce el organismo por sí solo y, por tanto, se ha de incorporar del exterior, con los alimentos o a partir de la luz solar. Ahora bien, su aporte a partir de la dieta es escaso…

Por ello, la forma más segura y duradera de incorporar esta vitamina y de cubrir nuestras necesidades es a partir de la exposición solar.

LOS PELIGROS DEL SOL

El sol es fuente de vida y de salud pero también puede llegar a ser un peligro pues, tomado en exceso, puede provocar envejecimiento prematuro, daños oculares y cáncer de piel. El melanoma es el tipo de cáncer más peligroso y su factor de riesgo más importante es, precisamente, la exposición excesiva al sol.

Según el Institut Català d’Oncologia, más del 80% de casos de melanoma se podrían prevenir, una enfermedad que en los últimos años ha experimentado un considerable aumento. Cada año se registran unos 5.000 nuevos casos de melanoma en España, la mayoría en personas de entre 40 y 70 años, y está asociado a episodios de quemaduras solares acumulados a lo largo de la vida. Por ello es tan importante protegernos del sol desde la infancia.

En verano necesitamos más precaución. La incidencia de estos rayos sobre la tierra no es la misma durante todo el día. Las horas centrales, de 12 a 16 horas, son las peores para la exposición solar ya que el sol está perpendicular a la tierra y la radiación es mucho más elevada, por lo que causa más daño en la piel.

Y no olvides que los primeros días será suficiente con 15-20 minutos de sol, luego puedes ir aumentando progresivamente el tiempo sin sobrepasar nunca las 2 horas.

Fuentes: https://www.sabervivirtv.com/dermatologia/beneficios-riesgos-tomar-sol_448

https://www.cuerpomente.com/salud-natural/tratamientos/cuanto-sol-necesitas-tomar-para-evitar-deficit-vitamina-d_2404

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