La Física Cuántica

Por Alberto Panizo el 22 noviembre, 2013 en Blog
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Instituto Craneosacral Alberto Panizo

La Terapia Craneosacral es un suave, delicado y profundo trabajo corporal que restablece el equilibrio psicosomático y potencia el poder de autocuración de nuestro cuerpo. No es una técnica de masaje, sino un trabajo corporal y emocional que accede a través de las manos del terapeuta al sistema craneosacral, que está en intima relación con los sistemas nervioso, musculoesquelético, vascular, endocrino y respiratorio. En la investigación científica de hoy, es la física cuántica la que nos da bases e entendimiento para nuestro trabajo. Algunos experimentos prueban que las partículas están interrelacionadas, que se influencian entre sí. He aquí algunas de las observaciones hechas en experimentos con quantums (partículas luminosas): El observador influencia lo observado, y cuando dos partículas cuánticas son llevadas a lugares opuestos del Universo y una se mueve, la otra resuena en concordancia. Esto nos da una idea de que cuando entramos en contacto con otro y, especialmente cuando estamos en un acto terapéutico, nos influenciamos mutuamente. Como practicantes necesitamos aprender cómo ser neutrales a fin de que el sistema no responda sólo a nuestra  presencia, sino que realmente nos enseñe qué hay en el paciente en ese momento. Sólo así podemos cooperar con las fuerzas más profundas y ayudar al sistema. Es evidente que la terapia tendrá un resultado diferente dependiendo de la consciencia del terapeuta.

Una notable serie de investigaciones sobre la naturaleza de la conciencia, efectuadas en prestigiosas instituciones científicas de todo el mundo durante más de treinta años, ha demostrado que los pensamientos son capaces de actuar sobre todas las cosas, desde la máquina más sencilla hasta el más complejo de los seres vivientes. Esta prueba sugiere que los pensamientos y las intenciones humanas son «algo» real y físico que tiene el sorprendente poder de cambiar nuestro mundo. Todo pensamiento que tenemos es una energía tangible que posee capacidad de transformación. Un pensamiento no es solo una cosa; un pensamiento es una cosa que influye sobre otras cosas. Esta idea capital, de que la conciencia afecta a la materia, descansa en el mismo núcleo de una diferencia irreconciliable entre la visión del mundo ofrecida por la física clásica —la ciencia del mundo grande y visible— y la de la física cuántica: la ciencia que estudia los componentes más diminutos del mundo. Esa diferencia atañe a la misma naturaleza de la materia y a las maneras en que esta puede cambiar.

A continuación una pregunta al doctor en biología celular  y autor de renombre  Bruce Lipton:
“La mente es energía. Cuando piensas, transmites energía, y los pensamientos son más poderosos que la química. Si todo es energía, ¿los pensamientos también? ¿Cómo influyen en nuestra salud?

La mente es energía. Cuando piensas, transmites energía, y los pensamientos son más poderosos que la química. … Pero es cierto que las propias creencias se convierten en un campo energético, una transmisión, y esta se transforma en una señal que es capaz de cambiar el organismo. Y así es como funcionaba la sanación antes del desarrollo de la medicina. La gente sanaba con los chamanes, con las manos… pero eso no puede vender y por eso la medicina no quiere ir por ese camino. …Sabe que el pensamiento positivo, el placebo, puede sanar, y también que el pensamiento negativo puede matar. Uno se llama placebo y el otro nocevo. En realidad, no es que sea positivo o negativo, es la manera de pensar. Si el médico te dice que tienes cáncer, aunque no tengas cáncer, si lo crees, crearás la química que generará cáncer. Por tanto, el problema no es tanto el entorno real sino el que tú interpretas. Y eso enlaza con la física cuántica…”.

 

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