La fascia y la Terapia Craneosacral

Por Alberto Panizo el 29 julio, 2013 en Artículos, Blog
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La fascia y la Terapia Craneosacral

Todos sabemos que el hombre está constituido físicamente por huesos, músculos, órganos, glándulas, nervios y vasos. Pero no todos sabemos que estos diversos elementos dependen estrechamente de un sistema complejo, que asegura la cohesión del conjunto, estableciendo los vínculos entre los diversos sectores y niveles corporales. Se trata del sistema fascial o fascias.

Dicho sistema esta constituido por el tejido conjuntivo, el más abundante en el cuerpo, compuesto principalmente de colágeno y fibras elásticas, Como su nombre lo indica , su papel es unir los tejidos entre ellos, vincular los músculos al hueso, los órganos con el hueso y los huesos entre sí. Este tejido también envuelve y protege cada estructura del cuerpo, desde la célula al órgano.   Está formado por un tejido blanquecino cuyo grosor, densidad, resistencia y flexibilidad dependen de su ubicación y de los requerimientos mecánicos de la zona.

“Las fascias están repletas de receptores sensitivos conectados cada uno a un nervio. Su función es informar al sistema nervioso central acerca, entre otros aspectos, de las tensiones mecánicas que experimenta dicho tejido y, por extensión, el cuerpo. Es el mayor sistema sensitivo del organismo, por delante de la piel”.

 

El sistema fascial es una red de tejidos que es elástico, estable y moldeable y principalmente esta orientado en dirección longitudinal más que en dirección transversal. Esta libre para deslizarse unos milímetros cuando el tejido esta relajado, más aparentemente en la dirección longitudinal que transversal (se pude decir que podemos viajar desde cualquier parte del cuerpo a otra partea través del sistema fascial).

Esta orientación (longitudinal y vertical) de las fascias y también del sistema musculo esquelético entre la parte superior de la cabeza y los pies encuentra oposición en 5 estructuras corporales en que el tejido conectivo esta orientado predominantemente transversalmente a través del cuerpo. Cada uno de estos planos transversales es una posible localización natural para restricciones corporales, que ya sea por hipertono o tensión va a afectar al natural deslizamiento longitudinal de las fascias influyendo  directamente al ritmo craneosacral y al funcionamiento de otras estructuras corporales (órganos, nervios, vasos sanguíneos).

Vamos aprender a trabajar estas áreas antes del trabajo con los huesos  craneales: diafragma pélvico, respiratorio, cavidad torácica, el hioides y el diafragma suboccipital.

Video:

(Resumen artículo Alberto Panizo, cuadernos Craneosacral)

 

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